El refuerzo de los forjados, etapa clave de la construcción monolítica, se ha completado in situ.
Se instalaron bloques especiales en el encofrado, tras lo cual se colocó y ató la armadura.

La calidad de la armadura repercute directamente en la resistencia de todo el edificio, por lo que se prestó especial atención a la precisión y corrección de las conexiones.
Todos los elementos de la estructura están firmemente fijados, lo que garantiza una distribución uniforme de la carga y la durabilidad de las losas.
Todas las obras se llevarán a cabo bajo la supervisión del Arquitecto Técnico y del Servicio de Control de la Edificación.




